¿ Nuestros valores ? Los llamamos Energías.
Nuestra autenticidad se traduce naturalmente en nuestros valores. Nuestras energías.
Inspiradas por gran parte del rugby, que nuestro fundador lleva practicando desde hace más de 35 años, nuestras energías son tanto comunicativas como tangibles.
HUMILDAD Y COMPARTIR
Sabemos que no sabemos muchas cosas. Lo que sabemos, lo transmitimos con compromiso, entusiasmo y sinceridad.
No tenemos susceptibilidades fuera de lugar, somos perfectamente capaces de aceptar las críticas, nos encantan los "feedback" y nos encanta debatir. Para poder avanzar, aprender, aprender a aprender y crecer como individuos y como equipo. Serios sin tomarnos demasiado en serio...
Crear, producir y explicar es como hacer un pase, es una transmisión, es un regalo.


RESILIENCIA Y SOLIDARIDAD
Avanzar, volver a levantarse, correr, caerse, volver a levantarse. Por el equipo. Por ti mismo. Eso es lo que nos enseña un deporte como el rugby.
Sí, todos necesitamos progresar, pensar en nosotros mismos en términos de nuestro rendimiento, nuestra técnica, nuestra visión del juego, nuestros adversarios y nuestros compañeros. Es esencial. Y al mismo tiempo, todo ello como parte de un equipo, para ayudar, transmitir y apoyar siempre a tu compañero.


VALOR & SINCERIDAD
No "escaparse" y afrontar las dificultades. Tener el valor de decirnos las cosas cuando las cosas no van bien. Sin mentirnos a nosotros mismos ni cambiar nuestros sentimientos o la Verdad.
Con un único objetivo: respetarnos a nosotros mismos y sobre todo a los demás, al grupo, al equipo.
Para construir y avanzar juntos. En la victoria como en la derrota.
RESPETO Y BUEN ROLLO
Respeta a tu oponente tanto como luchas contra él. De acuerdo con las reglas del juego. Por supuesto, la malicia y la astucia pueden jugar su papel, y menos mal, porque seguimos siendo seres humanos.
Independientemente del resultado y del rendimiento de cada individuo y del equipo en su conjunto, la convivencia es omnipresente.
Reforzar nuestros lazos, descubrirnos, reír, sonreír para querernos aún más, sí, y tener ganas de ser los mejores sobre el terreno de juego.
La magia de nuestra autenticidad al servicio del rendimiento global y del placer del esfuerzo.

